martes, 24 de abril de 2007

UES

Da gusto regresar a clases. Ya lo decía en un post anterior -que por cierto se borro; es decir lo borré- la situación en la Universidad se vuelve en ciertos momentos punto menos que insoportable. Los protagonistas esta vez fueron los empleados administrativos, los cuales exigían "equidad" en cuanto al reparto de los 1.9 millones de dolares otorgados a la Universidad por el Ministerio de Hacienda.
Solo en esta universidad suceden estas cosas.
Bueno el resultado de la huelga y toma de la universidad fueron 68 personas despedidas, 8 días de atraso del ciclo acadámico, un saldo no estimado de pérdidas por pagos retrasados, los costos por salarios devengados sin horas laborales en contraparte, etc, etc.
Yo mejor estudio macroeconomía. Y aquí uno de los poemas de Roque Dalton que me encantan, y uno de Cortazar, que también me fascina.

ALTA HORA DE LA NOCHE
Roque Dalton
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre


A UNA MUJER
Julio Cortazar

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón,
no hay que estar triste si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga.
Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por qué nombrar el polvo y la ceniza-.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día era lo efímero,
el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.
Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos, y el sonido sin música,
la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía, las torres del maíz, los ciegos montes.

Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia, y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón,
cómo corren las nubes al futuro.
¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té. No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel que las tijeras van salvando de lo informe:
oh vanidad de creer que se nace o se muere, cuando lo único real es el hueco que queda en el papel, el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.

2 comentarios:

DTome dijo...

http://poorandimbecile.blogspot.com/

mariel dijo...

Alberto!!!! q bonito esta tu blog..y eso de la u..bueno q le vamos a hacer asi es la vida...nos vemos!!!!