viernes, 13 de noviembre de 2009

Víctor Hugo

Y para facilitar mi aprendizaje de francés, he estado trabajando en alguna que otra traducción de Rousseau y de Víctor Hugo. El problema es que mucha de la obra poética de éste último no admite traducción, cuanto más si se hace literal. Hay poemas muy buenos de Hugo que he intentado traducir y que, ya en español, no dicen mucho. Es como el caso de los sonetos de Shakespeare.

Además, el problema con Víctor Hugo –o más bien, conmigo- es que utiliza versos pareados, con rima consonante. Al traducirlo al español, pese al esfuerzo que pueda hacerse, resulta casi imposible mantener una estructura como tal.

Ni que decir que el poema puede no ser muy bueno, ni en francés ni en español. Eso depende de los gustos.

Sin embargo, he tratado de solventarlo como sigue:


Feliz el hombre…

Victor Hugo

Feliz el hombre ocupado del eterno destino,

que como un viajante que parte de mañana,

se despierta con el espíritu colmado de sueños,

y lee y ora, desde que llega el alba.

A medida que lee, el día viene lentamente,

y se hace un firmamento en su alma.

Mira indistintamente, en esa claridad pálida,

las cosas de su alcoba y las suyas.

Está solo, eso cree, pues todo duerme en la casa.

Pero callando sus bocas, mientras el éxtasis lo embriaga,

ángeles sonrientes se inclinan en sus libros, a su espalda.

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