jueves, 31 de diciembre de 2009

La AEE

Ya había –creo- mencionado algo sobre la AEE por aquí mismo. El hecho es que a mediados de septiembre de este año, surgió la propuesta de crear un medio que permitiera fomentar el desarrollo académico y científico de los estudiantes de economía de la UES. Concretamente, la propuesta fue pensada por Edwar Lizama –compañero de la carrera- y tenía como eje una revista escrita por y para los estudiantes de economía.

Básicamente ése fue el proyecto para el cual empezamos a reunirnos (al principio más bien a platicarlo de manera bien informal, Edwar, Daris y yo). Luego se fue rodando la idea poco a poco entre los compañeros de los distintos años de la carrera, principalmente en tercero y cuarto año. En la presentación del documento “La difícil herencia para la construcción de un nuevo país” de FESPAD, tuve la oportunidad de conversar con Evelyn Martínez, compañera también de la carrera a quien conocía de algunas materias que habíamos llevado juntos –además de coincidir en algunas reuniones de la AEP (QDDG)- y con quien hacía ya tiempo no tenía contacto, debido a la ubicación de aulas que se les había asignado a los compañeros de quinto año –prácticamente estaban aislados en la Sala de Sesiones de la Escuela de Economía. Le conté en líneas generales del proyecto y, por su parte, ella me dijo que iniciativas similares ya se habían planteado en quinto año, luego del fallecimiento de la AEP. Acordamos una reunión en los próximos días, y que ella se encargaría de hacer la bulla entre sus compañeros. Y bueno, la reunión se llegó. En esa primera sesión se discutió sobre las limitaciones académicas que teníamos como estudiantes de la Facultad de Economía, sobre la necesidad de renovar el pensamiento crítico, científico y propositivo en la Universidad, sobre las falencias institucionales que han estancado el desarrollo de la facultad, etc. Se discutió sobre el proyecto de la revista, pero también se concluyó que el desarrollo científico y académico difícilmente podía alcanzarse por una misma vía.

Ello trajo que se acordara tener próximas reuniones para armar un proyecto más grande, más elaborado, más ambicioso en cierta manera, y que viene a retomar algunos de los lineamientos generales de la desaparecida AEP. Ese proyecto es el que se ha concretado en la Asociación de Estudiantes de Economía (AEE).

Poco a poco la idea fue madurando y se concretó como una organización estudiantil con fines exclusivamente académicos, en el marco de un pensamiento científico y crítico. Se excluyó la posibilidad de solicitar el reconocimiento institucional, aun con la limitante presupuestaria que ello significa, porque consideramos que más que cualquier cosa, será la práctica de la asociación lo que la definirá como organización estudiantil. Se excluyó, también, la vinculación partidaria con otras organizaciones estudiantiles de la Universidad puesto que ello puede derivar en desviar los objetivos de la asociación, sustituir el estudio y la investigación por una lucha de intereses político-partidarios al interior de la Universidad y, en consecuencia, incluir a la AEE en la larga y ya conocida lista de organizaciones estudiantiles espurias. Y digo espurias no por los fines que persigan, que al fin de cuentas podrán ser los mismos que uno tiene como estudiante, economista, persona de izquierda, etc.; sino por los medios, por las formas que utilizan para conseguirlos, y por la concepción que tienen también de los fines.

El mismo pequeño grupo que nos reunimos en la primera sesión, trabajó sobre las cuestiones organizacionales, elaborando la estructura de la asociación, una especie de estatutos y líneas generales que definieran a la asociación. Luego, se convocó a una reunión general de los estudiantes de economía para exponer el proyecto y ver quienes estaban interesados en formar parte de la asociación. Para ser francos, no hubo la percepción que esperábamos. El grupo, a lo sumo, llegó a unos 20 miembros. Y con ellos es con quienes se ha trabajado.

La AEE se definió con una estructura representativa –lo más posible-, que tiene como órgano de “dirección” un Comité Coordinador y como agentes operativos, seis comisiones con objetivos y tareas específicas. Estas comisiones son: Formación, Debates, Comunicaciones, Académica, Investigación, Vinculación Laboral.

La AEE se perfila como una asociación meramente estudiantil au contraire de la AEP. Hago el hincapié debido a que en opinión de varios compañeros que estuvieron participando en ese proyecto, manifestaron que una de las limitantes del mismo era el paternalismo y, en cierto modo, la dependencia y la supeditación que los estudiantes iban teniendo en torno a los docentes y al sector profesional.

Uno de los proyectos más fuertes que se están impulsando es el cambio curricular, de la mano de la comisión académica. De hecho, ya nos reunimos con Evelio Ruano, director de la Escuela de Economía de la FCCE, para exponer cada quien su propuesta. Me parece –y esto es a título personal- que la Escuela está tomando bastante a la ligera el proceso y, en cierta medida, no pretende dar mucho espacio a la participación estudiantil sino supeditada a los lineamientos del sector docente. Y no es que se trate de hacer cosas separadas o de querer imponer un proyecto; sino que todas las partes involucradas en un cambio tan importante deberían ser escuchadas y sus propuestas, tenidas en cuenta.

Un desarrollo académico en la Universidad no va a lograrse adaptando el deber al ser, o más bien, de excusar las limitantes de un proceso de cambio en cuestiones que bien podrían ser solucionadas por un simple cambio de voluntad. Una cosa, por ejemplo, es que no se cuente con personal docente cualificado en áreas como econometría, demografía económica, economía laboral o métodos cuantitativos de análisis; una cosas es eso, digo, y otra que no se generen –o no se intente generar siquiera- los procesos que permitan obtener el personal apto para dichas áreas. La propuesta que hemos elaborado desde la AEE, pretende en cierto modo sentar las bases “legales” que exijan la especialización y el desarrollo continuo de la planta docente.

Por otro lado, el pasado 27 de noviembre se llevó a cabo, como esfuerzo de la asociación, un foro titulado “Análisis del Anteproyecto de Reforma Fiscal”, y que trató sobre lo que uno se imaginaría al leer el nombre del foro, a menos que uno fuera Lawrence Durrell o André Bretón. La noticia del foro apareció en el Diario Colatino, aunque omitía que fue una iniciativa de la asociación (no encuentro el link). Los ponentes fueron Roberto Góchez, catedrático de la UCA (y quien nos ayudó en la elaboración de un trabajo sobre la competitividad de El Salvador, que hice junto a tres compañeros más, para Economía de los Factores) y Balmore López, catedrático de la UES. También se había invitado a Waldo Jiménez de ANEP, pero no pudo asistir debido a problemas de tiempo que los funcionarios de dicho gremio estaban teniendo a causa de la reforma misma (jejeje).

Y eso es la AEE por el momento. Ya habrán otras cosas este próximo año. El proyecto original de la revista no fue abandonado, ni por cerca. Sólo que ahora forma parte de un algo más grande. De hecho, se espera que el primer número pueda aparecer a principios del ciclo I-2010, pese a limitaciones financieras y de otro tipo.

PD: Feliz año nuevo a quienes pasan por acá.

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