martes, 17 de noviembre de 2009

Sobre la estructura tributaria en El Salvador

Hace poco terminé media cosa sobre la estructura tributaria en El Salvador, para el periodo de 1992-2008. Iba a subir el documento aquí mismo, pero ya fue publicado en el blog de la AEE (Asociación de Estudiantes de Economía) de la UES. Fuera de que se perdió el formato del archivo a la hora de subirlo, creo que no tiene diferencia a lo que hubiera puesto acá. Excepto la bibliografía, que está llegando a Fiji en estos momentos.

Y bueno, la invitación está abierta para quienes pasan por este espacio -pocos, poquísimos, sabe Dios si habrá alguno- para visitar el blog de la AEE. La dirección es la siguiente:

http://iniciativaporelconocimientoeconomico.blogspot.com

No se abre el link al dar clic sobre la dirección. Qué raro. Bueno, igual puede punchar aquí para ir al blog de la AEE.

Saludos

Poemas...

Nada de lo que escribo últimamente se ha salido del influjo, de la sombra de Machado, León Félipe, Góngora y Quevedo. Por lo mismo que no domino a la perfección los recursos métricos, las cosas quedan algo por el estilo:

***

Hay noches en que la muerte

es tu mano desnuda.

Hay noches en que tu mano

es el centro de la lluvia.

Hay noches en que acaso

la luna es un recuerdo,

una remembranza turbia.

Hay noches en que debería

volver hacia tu voz muda.

Pero he perdido el camino.

Los pájaros comieron las migajas

en esta sinrazón de amargura.

Por aquí, gritará tu mirada,

por donde la realidad se fuga.

No sabré qué mirada me reclama.

Veré el rostro de la noche, su luz dura.


***

La niebla de mis ojos,

sangre de niebla cortada,

buscó en el horizonte

interior de las valvas

la luz que no existía,

la voz que no sonaba.

En el seno de la noche

golpeaba las aldabas.

La niebla de mis ojos,

vena de oscura luz agria,

pensó el licor de tus ojos

para marearse de calma.

Yo era solo solamente,

solamente solo buscaba

reposo para el cuchillo,

para la cabeza, almohada.

Pero sólo encontré espinas,

muertas criaturas y alas

de ángeles sin sonrisa

e imaginarias ventanas.

Y un nido de quimeras

mesándose las garras.

He aquí el infortunio,

la desdicha, el pavor, la llama

que quemó frente a mi lecho

carne, sangre, odio y alma.

Ya no busco, no pretendo.

Sólo queda la nada.

Este día es de noche

de la noche cortada.

Ya no busco, no pretendo.

Sólo queda la nada.

Bajo la luz del oropel

alguien soñaba.



***

Hoy la vela en el camino ya se apaga.

Hoy cierro y abro el corpiño de la muerte

por el que las memorias cierran los ojos y callan

que alguien pronuncia la sombra y las rasga.

Pero eso y muchas cosas son sólo circunstancia

de este viaje comenzado hace mil vidas.

Sólo son un contratiempo, efecto sin causa.

Que un día serán fuego, cenizas, nada.

Vendrá tu voz a decir verdades calladas.

Me llamará al final y al origen

de tu carne, isla tibia nunca visitada,

y al alivio y a la pena que guardas en el alma.

Están ahí ya sueltas las amarras.

Están ahí mi silueta y el anhelo

de ayer, de hoy y de mañana,

esperando a que digas: levántate y anda.

He ahí el lugar, el hombre y la llama

de un horizonte llamado imposible.

Hace tiempo, mucho tiempo, que esperaba

hallar la ruta a través del tiempo y la distancia.

Hoy sueñas de amor y de calma.

He ahí el derrotero, el hombre y la llama.

Encontraré tu puerto.

Depondré la espada.


Y no es justificación decir que las obligaciones de la Universidad hayan hecho que me perdiera el taller de métrica que impartió Mario Zetino en La Casa. Tengo que releer a Pasos -of course. En fin, la vida sigue...

Carpe diem...

domingo, 15 de noviembre de 2009

Las limitantes en el desarrollo del Heavy Metal

Bueno, hoy les comparto un pequeño ensayo en el que estuve trabajando el mes pasado. No digo más, en las espera de que el texto se justifique solo. Ahí va.


Las limitantes del desarrollo del Heavy Metal

Alberto Quiñónez, octubre 2009

1. Introducción
En general, todo el movimiento musical underground se origina como un recurso contestatario ante la avalancha de propuestas musicales que ya no representan las relaciones sociales en que se desenvuelven los individuos, al menos no para las grandes minorías. En particular, el Heavy Metal se perfila como una de las principales vías de escape de todo el descontento, el desagrado y la impotencia de una sociedad que ya no cree en ella misma.

El sistema capitalista en su expresión cultural, manifestada en un cúmulo de valores cuyo centro es el individualismo y que agrupa además las concepciones occidentales sobre la vida, la persona, la sociedad y el arte, se presenta como una avalancha de medios insuficientes para expresar relaciones que tienden hacia una colectivización de la praxis humana en todas sus vertientes. Medios insuficientes para crear y recrear una concepción de la vida que superara las contradicciones de una vida basada en la negación de la vida. Insuficientes para revitalizar al individuo como algo más que un individuo; digamos, como una persona. Insuficientes para transformar una sociedad basada en su propia negación. Insuficientes, por fin, para concretizar nuevas formas artísticas portadoras de nuevos valores.
Más que el hecho de que esa insuficiencia existía ya, resalta la negación sistemática de las nuevas posibilidades y la exclusión, sistemática también, de los individuos portadores de esas posibilidades.
Es en ese sentido que el movimiento underground, en general, y el Heavy Metal, en particular, nacen como una negación de la negación. Como un medio de inclusión de lo(s) excluido(s).

Pero no solamente eso. El origen y desarrollo del movimiento underground es a la vez un proceso de negación (de saber la existencia de una posibilidad no concretizada) y de aceptación (de saber que existe una imposibilidad objetiva, que sí existe), como diría Marx, a su vez, de la religión.
Esta contradicción es lo que configura el escenario para que estos movimientos tengan poca o nula influencia sobre la transformación de las condiciones reales que propiciaron su nacimiento. Pero abstraigamos ese punto. Centrémonos en estudiar el aspecto musical-ideológico que representa, en mi opinión, la limitante para el desarrollo del Heavy Metal.

Primero, sin embargo, es necesario dar una explicación previa del porqué se estudia en este escrito el Heavy Metal y no otras expresiones musicales. La respuesta es que el Heavy Metal es uno de las vertientes de la música moderna que más se ha desarrollado musicalmente y que relativamente ha tenido mayor difusión. La forma en que ha evolucionado este movimiento es representativa de los cambios ocurridos tanto en las formas de la base como de la superestructura de la sociedad capitalista actual. Pero también esa evolución puede permitir inferir las limitantes de su propio desarrollo y las limitantes de todo el movimiento underground[1].

Para delimitar desde donde nace el incentivo de este escrito, debo aclarar que surge como un ejercicio de crítica interna y no como un ataque, como una desacreditación contra algo con lo que me siento en varios sentidos identificado. André Gorz[2] plantea que la crítica interna representa un paso necesario en el proceso de conocimiento y reconocimiento de las posibilidades propias a nivel de grupo, y que esta misma crítica es indispensable en el proceso dialéctico de las formaciones humanas.

2. El Heavy Metal como movimiento musical
a) La base ideológica
El Heavy Metal surge musicalmente como una derivación de la música rock, específicamente en su vertiente “hard” (es decir, de la vertiente del Hard Rock). Bandas como AC/DC, Black Sabbath, Judas Priest entre otras, empezarían, a mediados de los sesentas, a experimentar con los adelantos musicales de las bandas de avanzada del Hard Rock, integrando, además, una nueva concepción ideológica: la expresión de las líricas ya no es un personalismo, un intimismo o una mera descripción de lo que sucede en la realidad objetiva; sino que va sentando, poco a poco, una visión alterna del mundo. A la simple descripción que había caracterizado a los grupos rock del cincuenta, estos grupos contraponen juicios basados en los valores que aquellos se habían empeñado en negar.
Vale decir que el rock era ya un principio de negación de valores burgueses, pero su debilidad consistía en que no era como tal un movimiento más que musical, a diferencia de la mainstream del rock y de la vertiente hard.

Los valores sobre los que se basa el movimiento naciente del Heavy son una exasperación de la negación comenzada por el movimiento rock. A una religiosidad occidentalista y cristiana hipócrita y diletante, el nuevo movimiento contrapone, en principio, su sola negación, y más adelante, la búsqueda de nuevos referentes religiosos. A la contemplación pasiva de los fenómenos sociales, contrapone la militancia dentro del género, cuya premisa es la destrucción –sean cuales sean los medios- de las formas fenoménicas de la depauperación social. A la estética formalista, un desparpajo en la vestimenta, el peinado y de toda la apariencia en general; a la inclusión etarea, la exclusión por principios, esto es lo que ya apuntaba en la introducción: el movimiento Heavy nace una inclusión de los excluidos, como una forma de negar las negaciones sistemáticas del sistema. Esto es, en líneas generales, la base ideológica sobre la que se origina el Heavy Metal.

b) La base técnica
Después del movimiento “fundador” sobrevinieron muchas bandas que comenzaron a dotar al Heavy Metal de una personalidad propia, musicalmente hablando. Al principio, las bandas fundadoras del componente ideológico no se diferenciaban sustancialmente de las bandas del Hard. Sin embargo, bajo la diferencia ideológica era necesario crear las expresiones estéticas que correspondieran con la nueva propuesta. Es en este sentido que cobraron singular importancia bandas como Queen, Iron Maiden, Metallica y los mismos Black Sabbath, AC/DC y Judas Priest. La propuesta musical se basaba sobre todo en la utilización de ritmos más rápidos en todos los instrumentos, percusiones más duras que las características del Rock, exclusión de los instrumentos de viento y de sonidos electrónicos, vocalizaciones ya no rítmicas ni armónicas sino disonantes, más guturales en unas ocasiones, chillantes, en otras; un grado de experimentación menor, en el sentido de integrar sonidos provenientes de otros estilos o corrientes, etc.

Esta evolución técnica desde una base proveniente del Hard, es lo que a mi juicio determina el nacimiento del Heavy Metal como corriente musical-ideológica, pues supone una ruptura integral tanto de los paradigmas musicales como de las expresiones culturales de los movimientos que le precedieron.

3. La evolución del Heavy Metal[3]
a. El cambio hacia formas más elaboradas del concepto ideológico.
Ya como parte beligerante en la escena musical, el Heavy Metal empezó a sufrir gradualmente de transformaciones tanto en el aspecto ideológico como en el aspecto técnico. Es así como en el Heavy Metal empiezan a gestarse variaciones sobre la base ya establecida. En el aspecto ideológico esa base se concretizaba en una negación de los valores burgueses: apolitismo, pasividad moral y religiosa, intimismo, negación de la persona, etc. Es decir, el Heavy Metal se perfilaba como un movimiento reivindicador de los antivalores sociales, esto es: paganismo, militancia política, camaradería dentro del movimiento, estética de negación, concepción del ser humano como un ser eminentemente material, etc.

Las nuevas variaciones dentro del Heavy Metal se caracterizan por profundizar en la exaltación de alguno de estos valores en particular. En un primer momento, la corriente Thrash ahondaría en la militancia política, en la crítica de las normas políticas, sociales, económicas y culturales. De éste se derivarían la corriente Black –principalmente en Inglaterra y los países nórdicos de Europa-, y la corriente Death –en Alemania y Estados Unidos. El primero de estos, el Black, profundizaría en el paganismo para luego ir derivando paulatinamente en un abierto satanismo. El otro, el Death, haría su parte con la crítica a la concepción idealista del hombre: bajo un precepto de irreligiosidad, el Death propugnaría la animalidad del ser humano, hasta degenerar en una corriente cuyo móvil es la muerte, la bestialidad, el canibalismo, el daño propio y el daño a los otros.
Otros corrientes importantes serán el Power, cuyo precepto ideológico lo configuran las cuestiones medievales, el paganismo, la mitología, la historia y el romanticismo. El Doom, basado en los sentimientos “negativos”. El Glam, cuyo eje es la estética de negación, etc. El White, que ha intentado hacer converger la lógica cristiana con la cultura del movimiento Heavy.

Más adelante surgirían también otros grupos que parten de una sustitución de valores desde abajo, modificando las relaciones entre las personas y creando nuevas escalas de valores. Como telón de fondo existe además una corriente purista, una mainstream del Heavy Metal, que ha venido a denominarse como la corriente Heavy y que mantiene la pluralidad de los preceptos ideológicos del núcleo del movimiento original; sin embargo, esta corriente también se acomodado a las exigencias del mercado musical y, aunque esto se analiza con mayor detalle en un apartado posterior, ha devenido en la expresión superflua de los valores del Heavy Metal, en una cuestión puramente comercial.

Cabe aclarar que esta evolución no surge como un fenómeno en línea recta. Ha habido estancamientos importantes, derivaciones ideológicas secundarias, retrocesos, planteamientos contestatarios incluso dentro del mismo movimiento. Pero considero que estas cuestiones pueden obviarse en la lógica de la tendencia general que el Heavy Metal ha seguido.
Ahora bien, de esa tendencia también se infiere que el Heavy Metal, al diversificarse, al parcializarse en cuanto a la propugnación de nuevos valores, también se ha parcializado en cuanto a conformar un proyecto alternativo –ideológico y musical-, y también ha dado paso a un proceso de división interna. Esto ha sido resultado de la anarquía de la propuesta original, y ha sido el resultado también de una visión parcializada y sesgada del movimiento desde dentro del mismo.


Cuadro 1: Principales corrientes musical-ideológicas dentro del movimiento Heavy Metal


b. La diversificación musical del Heavy Metal.
Habiendo hecho ya el inventario ideológico, podemos describir someramente los aspectos técnicos de las corrientes mencionadas en el apartado anterior.
En principio, la corriente Heavy, se caracteriza por un sonido seco en la mayoría de los casos, una distorsión presente pero también limitada, sonidos duros y un tanto rápidos. Las técnicas vocales se enmarcan en la lógica desarrollada por el Hard Rock, con la inclusión de de recursos de ruptura como el uso de voces agudas en medio de una vocalización sostenidamente grave.
El Glam constituyó la corriente más accesible y más liviana de todo el movimiento Metal. Las ejecuciones son básicamente de una velocidad característica del pop-rock de los setentas, con sonidos relativamente suaves, lo que contribuyó a que esta corriente fuera una de las puntas de lanza comercial con que contó el movimiento.

A su vez, el Thrash se caracteriza por una mayor rapidez en la ejecución, y mayor agresividad, en el sentido de que incorpora sonidos más duros de los que casi paralelamente estaba utilizando el Glam. Hay una diferencia cualitativa bastante importante en cuanto a estas dos corrientes: en la velocidad, el Thrash incorpora el scratching, una técnica de “raspado” de la guitarra a gran velocidad; en cuanto al volumen, los sonidos van siendo cada vez más graves, soslayando las armonías clásicas del rock; hay también una mayor distorsión de los instrumentos. En cuanto a las derivaciones del Thrash: el Black y el Death, el primero utiliza distintas técnicas vocales, pero en líneas generales hay siempre una predilección por los contrastes entre voces agudas y graves (que se enmarcan en los parámetros ideológicos y simbólicos del paganismo que el Black profesa), la distorsión de los instrumentos –principalmente guitarras- tiene a la base una exasperación extrema de las técnicas del Thrash, lo que constituye uno de los rasgos más distintivos del Black. En materia de velocidad, no considero que existan adelantos significativos que rompan con el marco de rapidez ya definido por el Thrash. Del Black se derivaron otras corrientes que poco a poco han ido teniendo alguna difusión, pero que en esencia tampoco rompen con la lógica del Black: el Dark Ambient, Symphonic Black, Viking y el Folk Metal. El primero se ha orientado hacia la recreación de atmósferas oscuras, pero no explícitamente paganas o satánicas como en la mainstream del Black. El Symphonic Black incorpora, como su nombre lo dice, el uso de recursos de música sinfónica clásica combinados con los cánones de la corriente original. El Viking y el Folk –principalmente este último- incorporan el uso de instrumentos propios de la tradición musical escandinava, como gaitas, flautas, y otros instrumentos de viento.
El otro descendiente del Thrash, el Death Metal, incorporaría como propio el uso de voces eminentemente graves y guturales, la distorsión es la ya clásica en el Thrash pero hay un cambio significativo en la velocidad de las percusiones, el Death Metal es tal vez la corriente que más se ha desarrollado en ese aspecto. Del Death se desprenderían el Brutal Metal, el Grindcore y el Noisy Metal; estos dos últimos no muestran sin embargo, un aporte como corriente, de hecho –como veremos más adelante- representan la expresión más fiel del estancamiento del Heavy Metal. Tanto el Grindcore como el Noisy, se basan en una distorsión extrema de las guitarras, una percusión anárquica y una vocalización gutural extrema, casi gritada.
De otra parte, el Doom bajaría el nivel de velocidad del promedio de las corrientes dentro del Heavy Metal, pero enfatizando la dureza de las ejecuciones. El resultado es la creación de un ambiente casi depresivo, enmarcado en la consecución del aspecto ideológico particular del Doom: la melancolía, la depresión, la tristeza, etc. Algunas de las bandas más recientes que han experimentado con el Doom, han incorporado más velocidad y más diversidad a las temáticas de la mainstream.
Otra de las vertientes de gran importancia es el Power Metal, cuyas bandas fueron las pioneras en el uso de teclados, instrumentos de orquesta e instrumentos propios del folclore europeo. La vocalización es básicamente la propia del Heavy, muchas veces respaldada por voces femeninas o por la utilización de otros registros como el propio de la opera. En materia de velocidad y dureza, hay una cercanía con el planteamiento musical del Thrash; sin embargo, el mismo marco ideológico del Power muchas veces limita la velocidad, aunque no es la regla general.
La última corriente corresponde a lo que muchos han dado en llamar el White Metal. Esta corriente, pese a que existe su “base” ideológica, no ha logrado independizarse musicalmente, ni siquiera parte explícitamente de alguna otra corriente específica. De este modo, se considera como White todo aquel Heavy que toca la temática cristiana con sonidos propios a cualquiera de las corrientes dentro del Heavy Metal; por lo que no es propio definirla como una corriente en si misma.

La tendencia dentro del Heavy Metal ha sido hacia una diversificación relativa, cuya gran limitante ha sido el aspecto ideológico. El resultado es cierto grado de inoperancia de esa diversificación, expresado en el rezago que van teniendo todas las corrientes en materia de auto-reinvención, un proceso que no rompa con su identidad pero que permita el desarrollo musical de las corrientes y del movimiento.
Al igual que en la evolución del aspecto ideológico, en el aspecto musical se puede ver una tendencia hacia la parcialización. El predominio de ciertas formas rítmicas resulta necesario –al combinarse con una concepción ideológica particular- para crear la identidad de cada una de las corrientes dentro del Heavy Metal. Sin embargo, la exasperación de esas ciertas formas rítmicas es lo que ha conllevado a un estancamiento en el aspecto musical, pues ella misma configura los márgenes de maniobra de las bandas afines a una corriente en particular.

4. La fijación del aspecto ideológico
El proceso descrito en el numeral anterior omite, deliberadamente, la explicación de cuál ha sido el factor más dinámico en la evolución del Heavy Metal. Omite además, la especificación de cuál es el aspecto que más pesa dentro del Heavy Metal como determinante de su identidad.
Ambas consideraciones están íntimamente ligadas. Sin embargo, hay cierta dificultad en el esclarecimiento de dichas cuestiones. Esta dificultad reside en el hecho de que para el observador superficial, ambos aspectos –el ideológico y el musical- han venido transformándose paralelamente. La dialéctica inherente al desarrollo de las expresiones musicales como formas particulares del arte, hace que la distinción pueda ser indeterminable. Puede, además, explicarse de una forma equivocada cuanto más si se parte de una visión determinista de las relaciones base-superestructura. Bajo esa lógica, quedaría sin explicación el hecho de la evolución del Heavy Metal en el sentido de que no han existido cambios medulares en la base productiva del sistema mundial, que de algún modo expliquen los cambios al nivel de las expresiones superestructurales. Pero ese modo de razonar, apuntemos, estaría excluyendo la autonomía implícita de la superestructura, alcanzado cierto nivel de estabilidad entre ésta y la base.
Partiendo de un análisis que delimite esa autonomía es que pueden estudiarse las fluctuaciones internas de la superestructura.
Pero aún si es ése el punto de partida, también cabe la posibilidad de un determinismo: decir que la base técnica del Heavy Metal –esto es, las formas musicales- han provocado los cambios en las formas ideológicas.
Esto es, a mi parecer, completamente erróneo. El examen minucioso de la evolución del Heavy Metal refleja que el centro dinámico ha sido la forma ideológica. Todas las corrientes aunadas dentro del Heavy Metal han necesitado de una base ideológica antes de poder independizarse musicalmente del movimiento matriz.

Aclarado esto puede decirse que el aspecto ideológico ha cobrado mayor importancia, y por tanto ha sido el aspecto fenoménico que más se ha difundido en cuanto al Heavy Metal. Ello ha sido más pernicioso que benéfico para el aspecto musical, pues ha llevado a una primacía del primero. El Heavy Metal se sustenta ahora como un movimiento que aglutina masas en torno a una concepción ideológica. Además, al conformarse como eje central, la ideología se perfila como el solo vínculo de unión, la esencia, la única y más importante propiedad del movimiento. Esto es lo que denomino como fijación del aspecto ideológico, y que prefigura el principio de las limitantes del Heavy Metal como movimiento musical.
En el ideario social, la aceptación de esa ideología remite a la aceptación estética de ciertas formas musicales estáticas, identificadas con el modelo típico que los medios masivos de información han construido alrededor del Heavy Metal, y que también es producto de la conducta de choque de este movimiento para con el exterior.
Ese arquetipo podría delinearse como la combinación de ritmos rápidos, voces guturales o chillantes, utilización de sólo instrumentos eléctricos, guitarras distorsionadas, etc. Dado que dentro de la conciencia colectiva esto aparece como algo estático, al ingresar al movimiento nadie pretende cambiarlo, modificarlo, convertirlo en formas más acabadas, con mayor técnica.
Es significativo, por ejemplo, la proliferación de grupos de Noisy, Death, Black y Brutal Metal, pues estas corrientes, en sus expresiones más vulgares, no conllevan mayor capacidad de ejecución musical, aunque contengan formaciones ideológicas bastante elaboradas. Se cree, ahora, que el Heavy Metal es sólo cuestión de golpear los instrumentos, de destruirlos y gritar ante el micrófono, de utilizar toda la distorsión que permiten los amplificadores, etc.

Pero también ahí existe una relación en doble sentido: la decadencia musical también vuelve estáticas las caracterizaciones ideológicas. Y esto es porque la ausencia de una nueva propuesta musical con base en el Heavy Metal, no permite que haya a su vez el desarrollo de una forma ideológica que lo sustente, inhibe la capacidad de reinvención de la conciencia sin romper con los principios que la dotan de personalidad. A su vez, estas cuestiones pasan por un filtro ideológico que sistemáticamente niega la posibilidad de reinvención. Todo ello parece un círculo vicioso. Lo es.

5. El actual carácter de la expresión ideológico-musical del Heavy Metal
Es hora de concretizar la situación actual del Heavy Metal, habiendo visto la evolución de los dos factores que lo integran.
Actualmente, el Heavy Metal se presenta como un movimiento contrario a lo que fue. Incluso, dirá alguien, contrario a lo que es. Esta “doble moral”, este comportamiento en doble vía, es un proceso de negación y aceptación hacia fuera. De negación, porque sigue impugnando la escala de valores vigente en la sociedad. De aceptación, porque sólo los niega en sentido pragmático, cuando la destrucción de dichos valores afecta sustancialmente los componentes, los intereses comerciales del movimiento, ellos son sincretizados: se vuelven parte consustancial al desarrollo del Heavy Metal. Es el caso, por ejemplo, de los valores anticomerciales que influyeron en el nacimiento de todo el movimiento underground. La expansión de las bandas se veía limitada por prácticas colectivistas, por un desprecio a las grandes casas disqueras, por un repudio a las modas de la sociedad de los setentas, etc. Cuando el movimiento “tomó conciencia” de las ventajas que le ofrecía una comercialización de la música, el anticomercio evolucionó hacia una aceptación de su contraparte[4]. De hecho, la preservación de algunos valores típicos del Heavy Metal tiene a la base la explotación comercial de los mismos, tales como el paganismo, la violencia, la estética animalista, etc.

Ese sincretismo de los valores del Heavy Metal con los valores que antes negaba proyecta sobre el movimiento la sombra de su propia negación: otras expresiones de esto son la creciente exclusión, la cerrazón sobre las formas existentes que reflejan la cultura Heavy Metal. Además de ello, el individualismo, el fanatismo como resultado del proceso de primacía del aspecto ideológico, la exaltación del componente animal del ser humano con el consiguiente desprecio a la actividad racional, el apolitismo resultante del proceso de ensimismamiento y exclusión, etc. El intimismo que había ya sido superado retornaría en la mayoría de las corrientes[5].

Musicalmente, los procesos de sincretismo no han influido de manera determinante. De hecho, la convergencia de la ideología cristiana con la musicalización típica de diversas corrientes del Heavy Metal –concretada en el denominado White Metal, por oposición a la herejía y paganismo del Black-, no ha logrado independizarse musicalmente.
Los procesos de experimentación musical son también cada vez más escasos y forman más la excepción que la regla. La exclusión de nuevas posibilidades técnicas es patente desde la misma desacreditación que dentro del Heavy Metal gozan otros movimientos musicales.

6. Las limitantes
Habiendo examinado ya la caracterización general del Heavy Metal, los procesos de su evolución y el carácter actual del mismo, es hora de formular las limitantes del movimiento tal cual se deducen de ese examen.
La primera limitante que puede extraerse es la subsunción del aspecto musical ante el aspecto ideológico. Como lo apuntaba ya en los apartados 4 y 5, la fijación del aspecto ideológico delimita el campo de acción del movimiento haciendo que el aspecto musical pierda dinamismo y se vaya volviendo estático a largo plazo el movimiento Heavy Metal tanto ideológicamente como musicalmente. Más específicamente, en cuanto al grado de innovación musical, el Heavy Metal está básicamente varado como se puede corroborar del examen de las propuestas musicales de las principales bandas del momento actual. La proliferación de bandas pertenecientes a corrientes cuyo desfase técnico es más que patente, indica el grado de importancia que dentro del ideario social se confiere al aspecto musical en el Heavy Metal.
También constituye una limitante la ausencia de una visión histórica dentro del movimiento y la ausencia de una visión de clase. Estos dos componentes, presentes en los planteamientos originarios, representan un importante factor que podrían propiciar la reavivación del movimiento tanto en materia ideológica –creando nuevos principios y valores que sean lazos fuertes de unión de los individuos- como en materia musical –con la aceptación de movimientos musicales fuera del Heavy Metal, cuyo aporte a la cultura es innegable; y con la apropiación para sí de importantes adelantos en técnicas musicales que sistemáticamente se han venido dejando de lado y cuya inclusión no representa una negación del Heavy Metal como tal.
Esto está ligado a una sistemática negación de los procesos de cambio y de experimentación que no debiliten sino que fortifiquen la conceptualización estética del movimiento. Esta visión estática del Heavy Metal ha también transmutado hacia una visión estática del hombre y del mundo, volviéndose una negación de los principios reivindicativos que tenían las propuestas originales. Cabe citar el ejemplo del Black Metal, cuyo ensimismamiento y cuyo misticismo ha alejado al hombre del hombre, y se ha vuelto lo mismo que niega: se ha convertido en ese opio, en esa tergiversación de la naturaleza humana: ha “transferido el centro de gravedad de la vida”, como diría Nietzsche, a algo muy diferente de ella. Se ha vuelto reaccionario, más que contestatario.

La fijación del aspecto ideológico también encierra los gérmenes de la exclusión, de la negación de las diferencias. Para un movimiento que se perfilaba como un rechazo a las prácticas elitistas de la escena musical predominante en los sesentas y setentas, como una negación de la negación a decir de André Gorz, la exclusión de aquellos que simpatizan con él pero que no lo aceptan en todas sus significaciones es también una fetichización de su lógica propia y una negación de su praxis ideal.

Por último, la acomodación a los dictámenes ideológicos y mercantiles del sistema es lo que representa una de las limitantes más importantes. En este sentido es innegable que la mayor parte del movimiento Heavy Metal y del underground trabajan bajo la lógica impuesta por el sistema: la creación artística se ve subsumida bajo la lógica sistémica de la comercialización. Por ello, todas las nuevas propuestas –salvo casos cada vez más aislados- se construyen bajo los requerimientos del mercado y no como una necesidad que nazca de las oscuras o diáfanas aspiraciones del ser humano.

7. Conclusión: una breve visión hacia delante.
Las limitantes del Heavy Metal, tanto en materia ideológica como musical, son muchas. He propuesto que esas limitantes representan un círculo vicioso del cual es difícil salir. He dicho, también, que no existe en el momento actual una iniciativa de cambio, una propuesta que tenga conciencia de todas esas limitantes que aquejan a un movimiento con tantas potencialidades.

De ello no se deriva, sin embargo, que todas esas limitaciones sean insalvables, al menos no lo son en el largo plazo. Se deriva, si, que el camino para poder solventarlas es largo y dificultoso. Se deriva también que la existencia de esas limitaciones y de la real situación del Heavy Metal, debe penetrar hondo en la conciencia de las masas.

Hay grandes posibilidades, que no dependen sólo del actual estado de cosas. Muchas de esas posibilidades han estado ahí desde el principio. Sólo falta reconocerlas y darse cuenta de la responsabilidad que tenemos.


Notas:
[1] Omitiré las referencias específicas concernientes a fechas, bandas, declaraciones, etc. Salvo las necesarias. No es un procedimiento en orden a no manifestar las cuestiones puntuales, sino más bien en orden a generalizar sobre los acontecimientos particulares. También es necesario aclarar que no trato de analizar aquellas manifestaciones que tienen carácter contingencial –como las diferencias entre los distintos “círculos” del Black europeo-, ni las que se alejan de la tendencia del Heavy Metal –como el Nu Metal.
[2] Gorz, André. Historia y enajenación. Fondo de Cultura Económica, 1974.
[3] Se resumen en el Cuadro 1, los aspectos distintivos tanto ideológicos como musicales de las principales corrientes a las que ha dado pie la evolución del Heavy Metal.
[4] Es lo que dio pie también a la divergencia entre los pioneros del Heavy metal y el movimiento Hippie, cuyas raíces estaban bastante compenetradas en el Hard.
[5] La referencia no corresponde, como podría creerse, al Nu Metal. De hecho, éste no proviene del Heavy –con el que posee importantes convergencias musicales- sino del Grunge norteamericano de los años noventa. Un análisis de esta cuestión merecería un texto aparte.