jueves, 11 de febrero de 2010

Competitividad de la manufactura salvadoreña, según San Shaikh

Bueno, ya había mencionado lo del trabajo de Economía de los Factores. Pues bien, acá está. Es un análisis de la competitividad del sector manufacturero salvadoreño --en general--, según el enfoque de derivación marxista propuesto por Anwar Shaikh. La elaboración estuvo a cargo de los mencionados más abajo, con la asesoría de Raúl Moreno y de Roberto Góchez, a quien le particularmente. pongo los gráficos porque primero hay que convertirlos en imagenes JPEG y son muchos. Sí, la pereza, cabal. Imaginen que son como están descritos. Y si la imaginación falta, soliciten el documento en este mismo espacio.



Análisis de la competitividad del sector manufacturero salvadoreño desde un enfoque marxista, para el periodo 1990 – 2008

Daris Argueta

Julio Flamenco

Alberto Quiñónez

Linda Zelaya

Introducción

Luego de continuos y dilatados procesos de apertura y liberalización comercial experimentados por la economía salvadoreña desde finales de la década de 1980 del siglo pasado, los cuales se aplican aún con más vehemencia en la actualidad, y en un contexto actual que preconiza las ventajas del comercio internacional como un mecanismo de ganar-ganar tanto para las economías industrializadas como para las no industrializadas, es apremiante la necesidad de evaluar la posición competitiva de El Salvador en el ámbito internacional.

En este sentido, este trabajo pretende determinar la posición competitiva del sector manufacturero salvadoreño respecto a sus principales socios comerciales (Estados Unidos y Centroamérica, excluyendo Panamá y Honduras), desde una perspectiva marxista, en el período 1990-2008; para ello se adaptó la información de los Sistemas de Cuentas Nacionales de El Salvador y de sus socios comerciales a categorías marxistas con la finalidad de elaborar indicadores que permitan mostrar la posición competitiva del sector salvadoreño de la manufactura con respecto a sus principales socios comerciales.

Las razones de centrarse en el sector manufacturero son dos: en primer lugar, la fuerte competencia internacional a la que dicho sector se encuentra sometido por tratarse de bienes transables; la segunda razón obedece a que éste fue uno de los sectores que aparentemente se impulsaría para “aprovechar” las ventajas del comercio internacional en la nueva estrategia de crecimiento impulsada por el gobierno de Alfredo Cristiani, la cual sería liderada por las exportaciones y el sector externo.

La principal limitación que se ha tenido durante la elaboración de este estudio es la falta de información para algunos países y para algunos años, ante lo cual se ha procedido a estimar algunos datos mediante métodos simples de pronósticos; sin embargo, para los casos en los que no se dispuso de ninguna observación fue imposible realizar tal ejercicio. Además de la falta de información, hubo dificultades para conseguir acceso a ciertos datos a los cuales sólo se puede acceder desde pocas fuentes en el país.

El presente trabajo se estructura en dos capítulos, el primero de los cuales presenta un abordaje teórico del enfoque marxista de la competitividad internacional, para lo cual se explica la concepción marxista de la competencia tanto a nivel nacional como internacional y los fenómenos que ésta lleva aparejados; también, se detallan las principales variables que determinan la competitividad internacional desde el enfoque marxista, así como la metodología utilizada para construir las variables del trabajo, con la respectiva explicación de la manera en que deben interpretarse.

En el segundo capítulo se presenta un análisis de la competitividad del sector manufacturero salvadoreño a la luz de la evidencia empírica construida en base a la teoría marxista, relacionándola a su vez con los resultados comerciales obtenidos por El Salvador en el sector de manufacturas; aquí se comprueba la validez de la teoría marxista de los Costes Laborales Unitarios Reales Relativos aplicada en el ámbito del comercio internacional; también, y para no disociar teoría y realidad, se establece de manera intuitiva la relación existente entre las políticas económicas implementadas en el país y la posición competitiva mostrada por el sector nacional de las manufacturas. Para finalizar, se citan los principales hallazgos logrados en la investigación, se incluyen las fuentes bibliográficas y sitios web consultados, y se anexan los cuadros con las bases de datos utilizadas para los cálculos.

Capítulo I: Enfoque marxista de la competitividad

En un análisis de competitividad es necesario hacer referencia al contexto en que ésta se desarrolla, es decir, a la competencia. En este sentido, desde una perspectiva marxista, existe una disyuntiva con la concepción neoclásica de competencia, ya que para la teoría neoclásica la competencia es un proceso estático que conlleva a un equilibrio en el largo plazo; contrario al enfoque dinámico planteado por Marx.

Para Marx la competencia capitalista es una constante lucha entre los capitales en la búsqueda de la conquista de una mayor parte del mercado. La competencia es, por tanto, un proceso y no un estado; en este proceso de lucha no se garantiza la ganancia que recibirá un capital individual; es necesario para ello, tomar en cuenta la tasa media de ganancia social.

La tasa media de ganancia no puede funcionar como un determinante per se de las decisiones capitalistas, pero si como un importante factor persuasivo; para que esto sea así, la tasa media de ganancia debe ser lo suficientemente atractiva a los capitales individuales. Por ende, la tasa media de ganancia debe superar a la tasa de interés, ya que en caso contrario no se tendría iniciativa para realizar un capital industrial o comercial, pues se tendrían mejores ganancias a través de mantenerlo ocioso teniendo asegurado cierto nivel de ganancia y evadiendo la lucha dentro del mercado para obtenerla. Ello cobra mayor importancia bajo la lógica de desenvolvimiento de los mercados capitalistas, en los cuales la tendencia de su desempeño conlleva inevitablemente a la concentración y centralización del capital.

En ese marco de competencia, las empresas pueden conseguir ventajas en la medida en que logren ofrecer mercancías más o menos similares a menores precios que sus competidores. Esa condición, dado que los precios son la concreción de los costes de producción[1], lleva aparejada una reducción de costes. Cabe aclarar que otros métodos considerados como fuentes de ventaja son la diferenciación del producto, los servicios post venta, etc.; sin embargo, estos son, en definitiva, capacidades de ofrecer cierta calidad o cierta diferenciación en las mercancías a menores costes que los competidores[2].

Los costes de las empresas están formados por dos componentes:

- Primero, los costes referidos al valor desembolsado por la compra de maquinarias, equipos y materias primas o Capital Constante. Dichos costes, por tanto, se denominan Costes Constantes.

- Segundo, los costes que reflejan el desembolso por la compra de determinado tiempo de fuerza de trabajo o Capital Variable y que, debido a ello, son llamados Costes Variables.

En el enfoque marxista, la concreción de los costes en los precios puede definirse por:

Pp = c + v + G’(c + v)

Donde Pp es el precio de producción, c y v representan los costos de producción unitarios constantes y variables, respectivamente. G’ representa la tasa media de ganancia. Ésta, a su vez, puede definirse como:

G’ = ∑pl/ ∑(c + v)

Donde se mantiene la terminología de la ecuación anterior y pl representa la plusvalía de cada sector, es decir la expresión monetaria del valor nuevo creado no remunerado.

En el marco de una economía con libre movilidad de los factores, la diferenciación de las tasas de ganancia sectoriales llevaría a que los capitales fluyeran hacia aquellos sectores que son más rentables. Sin embargo, el mecanismo que equilibra esas entradas y salidas intersectoriales es la tasa media de ganancia, la cual permite que los capitales invertidos en distintos sectores de una economía perciban una remuneración proporcional al total de capital invertido.

Eso no significa que la remuneración al capital –o masa de ganancia- sea igual en todos los sectores, al menos no lo es en términos absolutos, sino sólo en términos proporcionales al capital. Esto se explica porque, dados distintos niveles de inversión en capital constante, se producen transferencias de valor y de plusvalía de unos sectores a otros[3].

Pero la percepción de ganancia no sólo diverge en términos absolutos de sector a sector, sino también entre las diferentes empresas de una misma industria: de la concepción dinámica de la competencia se deriva que las empresas se encuentran en un entorno de “lucha” permanente, en el cual se compite a través de una innovación constante que permita la disminución de costes. Las empresas que se encuentren a la cabeza de este proceso de reducción de sus costes serán las que logren alcanzar una mejor posición competitiva y, por tanto, las que logren obtener mayores cuotas de mercado y mayores ganancias. Estas empresas son las que Shaikh denomina como los “Capitales reguladores”, que son los que determinan los precios de la industria[4]. Dicha determinación se da como reflejo de los precios de producción a los que ofrecen sus productos los capitales reguladores en el mercado. Para no perder cuotas de mercado, todos los competidores ofrecerán al precio de los capitales reguladores, pero dado que las tasas de ganancia individuales de los primeros son divergentes –son, de hecho, menores- las masas de ganancia de los competidores diferirán tanto más cuanto que no logren reducir sus costes de producción hasta un nivel que les permita ofrecer mercancías con una tasa de ganancia igual o mayor a la de los capitales reguladores. Esto significaría que los viejos capitales reguladores serían sustituidos por unos nuevos, lo cual es congruente con una concepción dinámica de la competencia.

Pero, además, la competencia tiene en paralelo la centralización del capital; esto es, la absorción de unos capitales por otros. En el largo plazo este proceso es inevitable en la medida en que las tasas de ganancia individuales de los capitales no reguladores presenten diferencias sistemáticas frente a las de los capitales reguladores. Existe, pues, dentro del funcionamiento del sistema capitalista, una tendencia inherente hacia la formación de mercados monopólicos.

A nivel internacional, la competitividad que presenta un sector o una empresa se asocia con la capacidad de dicha unidad económica para alcanzar o mantener niveles de ganancia crecientes y hacer frente a la competencia tanto nacional como internacional. En dicha capacidad influyen diversos factores de tipo micro, meso y macroeconómico; sin embargo, en el análisis marxista de la competencia -como condición que favorece la competitividad- entre capitales, se sostiene que los determinantes últimos de ésta son los costes de producción.

Siguiendo con lo anterior, un enfoque marxista de la competitividad internacional parte del análisis de los costes laborales unitarios reales -medidos a través de los salarios reales y la productividad de la fuerza de trabajo- expresados por unidad de producto, pues, al final, son las empresas con menores costes unitarios de producción las que logran sobrevivir a la lucha competitiva. En este punto, los capitales que a nivel internacional cumplen tal condición, son los que se convierten en capitales reguladores, cuya tasa de ganancia determina la tasa que obtendrán las nuevas inversiones en cada sector.

Dado que los capitales reguladores determinan -tendencialmente- la tasa de ganancia que prevalecerá en un sector a escala internacional, ocurre que las empresas o capitales que tengan altos costes laborales unitarios reales (CLUR) de producción no podrán mantenerse en el mercado con los niveles de ganancia que establecen los capitales reguladores y, por analogía, serán los capitales que tengan costes de producción bajos los que tendrán una posición competitiva tanto en su mercado nacional como también en los mercados internacionales.

Metodología

La metodología utilizada en la realización del presente trabajo comenzó con la recopilación de la información básica por país. Tras el análisis de dicha información, se adoptó el PPA (Paridad del Poder Adquisitivo) para expresar las diferentes monedas nacionales en una moneda en común –el dólar estadounidense-, de manera que los datos de cada país fueran comparables.

En segundo lugar, con el objeto de medir la competitividad entre El Salvador y sus principales socios comerciales (Estados Unidos y Centroamérica excluyendo a Panamá y Honduras este último por falta de información) lo ideal sería contrastar los costos de producción unitarios en una moneda común. Pero como la comparación a nivel internacional de costos unitarios de producción en una misma moneda encuentra grandes problemas de disponibilidad de información, se contrastará la evolución de aquellos a través de una variable proxy, los Costos Laborales Unitarios Reales definidos como:

CLUR = Wr / A

Donde wr , A representan el salario real por trabajador y productividad del trabajo, respectivamente.

En consecuencia, El Salvador, al igual que sus respectivos socios comerciales, pueden reducir los costos unitarios (laborales) de producción, ya sea incrementando la productividad del trabajo o reduciendo los salarios reales por trabajador[5].

Por otro lado, al hablar de la productividad del trabajo, se debe tener en cuenta que se trata de unidades de trabajo directo utilizadas en el sector. Por consiguiente, el salario real (Wr), estará determinado por el salario nominal (w) y por el índice de precios al consumidor (IPC); y la productividad del trabajo (A) por el número de unidades producidas (Ym) y por el número de unidades de trabajo directo utilizado (L).

En otras palabras, el salario real y la productividad del trabajo, pueden expresarse como:

Wr = W / IPC A = Ym / L

Donde: w, salario nominal; ipc, índice de precios al consumidor; Ym, PIB manufacturero; L, número de unidades de trabajo directa utilizado; Wr, salario real y A, productividad del trabajo.

Dado lo anterior, los CLUR para cada país estarán determinados por:

CLUR = Wr / A = (W / IPC) / (YM / L)

No obstante, con el objeto de medir la evolución relativa de los costos laborales unitarios de producción entre dos países, se analizará la tendencia del cociente de los CLUR promedio de dos naciones, definido como:

CLUR ab = CLURa / CLURb

De este modo, el país A podrá mejorar la competitividad respecto al otro en la medida que el CLUR relativo tienda a cero o, en otras palabras, en la medida en que sus CLUR disminuyan en mayor medida que los CLUR del país B, o que crezcan en menor medida que los CLUR de éste último, porque reflejan una reducción del CLURA/B.

Por el contrario, el país A vería reducir su competitividad con respecto al país B, cuando sus CLUR aumenten en mayor proporción o que disminuyan en menor proporción que el país B, ya que implican un aumento del CLURA/B. En conclusión, la evolución de la competitividad de dos o más países, en la industria de la manufactura vendrá dada por la capacidad que tenga cada uno de tener menores costos laborales unitarios de producción relativos al otro, o de poderlos reducir en mayor medida a través del tiempo.

Finalmente, algunos autores argumentan que existe una congruencia entre la evolución de los saldos comerciales bilaterales y los costos laborales unitarios[6]; lo que conlleva a confrontar los saldos comerciales entre El Salvador y cada uno de sus socios comerciales, específicamente en el sector de la industria manufacturera.


Capítulo II: La competitividad del sector manufacturero salvadoreño a la luz de la teoría marxista

Entrada la década de los 90, El Salvador es testigo y sujeto de cambios estructurales basados en la implementación de políticas neoliberales. Estas políticas tenían como justificación el mejoramiento de las condiciones internas que permitieran la inserción de la economía salvadoreña en los mercados internacionales. Como mecanismos de “ajuste y estabilización”, fueron aplicadas una serie de políticas que tenían como fin la reducción del Estado y la primacía del sector privado en la economía.

A dieciocho años de comenzado el proceso, lo que salta a la vista es que, lejos de logrados los pretendidos objetivos de dicho modelo, lo que ha prevalecido es el deterioro de las condiciones estructurales que permitan un crecimiento económico sostenido y un desarrollo económico-social palpable.

Por el contrario, la evolución reciente de la economía salvadoreña muestra como el desempeño del aparato productivo ha propendido hacia una mayor centralización del capital, un deterioro en las condiciones comerciales, financieras, ambientales y culturales de la mayor parte de la población.

En materia comercial, la tendencia que ha seguido El Salvador es a convertirse en un importador neto de toda clase de mercancías. Esto se constata fácilmente a través del examen de las balanzas comerciales de El Salvador con sus principales socios comerciales.

Desde la década de los noventa podemos observar que El Salvador posee un déficit comercial en el sector de manufactura con algunos de sus principales socios comerciales como son: Estados Unidos, Costa Rica, Guatemala; mientras que solamente posee una relación superavitaria con Nicaragua.

El país con el que se posee un mayor déficit es Estados Unidos que ha alcanzado un monto de $1, 740,492 miles de dólares para el año 2008, a pesar de que a las tasas de crecimiento de las exportaciones han sido altas con respecto a las de las importaciones de un 23.85% y 6.28% respectivamente para ese mismo año.

En relación a los socios centroamericanos, en 2008 para el caso de Costa Rica el déficit ha alcanzado un monto de $93,169 miles de dólares, el cual ha disminuido en comparación al déficit de 2007 de $110,958 miles de dólares, lo cual es coherente con la disminución en el crecimiento de las importaciones 13.62% a 4.66% y el aumento en el crecimiento de las exportaciones que pasaron de 11.8% a 21.74% de 2007 a 2008 respectivamente.

En el caso de Guatemala el déficit ha tendido a profundizarse en los últimos 6 años pasando de $8,225 miles de dólares en 2002 a $147, 280 miles de dólares en 2008, debido a un crecimiento más acelerado de las importaciones que de las exportaciones.

El caso de Nicaragua es el único favorable para el país, este ha mantenido un superávit comercial en el sector durante todo el periodo en análisis con algunas disminuciones para el 2002.

Ahora bien como se estableció en el capítulo precedente, la posición competitiva de un sector o de una nación está determinada por la relación de los costos laborales unitarios reales (CLUR) de un determinado sector con respecto al mismo sector de otra economía.

En este estudio se parte de la hipótesis de que existe una relación inversa entre el índice de costes laborales unitarios reales y los resultados de la balanza comercial del sector manufacturero salvadoreño. En otras palabras, a mayores índices de costos laborales unitarios reales (CLUR) se espera que haya una tendencia hacia el deterioro de los saldos de balanza comercial; mientras que, por el contrario, a menores índices de costos laborales se espera un mejoramiento en los saldos de balanza comercial.


Construcción de las variables

Habiendo establecido el marco de referencia y el planteamiento del problema, es necesario especificar las variables a través de las cuales se realizará nuestro trabajo. Para recapitular, recordemos que la variable fundamental son los Costos Laborales Unitarios Reales Relativos (CLURR), los cuales tienen como base los Costos Laborales Unitarios Reales de cada país. Pero estos últimos están determinados, como se estableció en la metodología, por dos variables: los salarios reales y la productividad.

En este sentido, es de aclarar que los salarios reales se han construido a través del cociente de los salarios medios nominales para el sector manufacturero de cada país entre el índice de precios de cada año (IPC).

La productividad, por su lado, ha sido calculada como el cociente del valor agregado generado en la industria manufacturera entre el número de personas empleadas en dicho sector.


Índices CLUR para El Salvador, Estados Unidos y Centroamérica

Los índices de CLUR calculados para El Salvador muestran que la tendencia general ha sido a aumentar o, en otras palabras, a la disminución de la posición competitiva de El Salvador. Por el contrario, los mismos índices calculados para las economías centroamericanas (Guatemala, Nicaragua y Costa Rica) y para Estados unidos, muestran que la posición competitiva ha mejorado sustancialmente. Analizaremos el comportamiento de los índices CLUR en dos escenarios que, lejos de ser situaciones aisladas, son dos aspectos paralelos en el escenario de competencia internacional del sector manufacturero salvadoreño.

El Salvador – Estados Unidos.

El Gráfico 5 muestra la evolución de los índices CLUR para El Salvador y Estados Unidos y el CLUR relativo para El Salvador. Como puede verse la evolución de los CLUR en El Salvador no presenta una tendencia muy marcada, por el contrario, presenta movimientos bastante aleatorios; sin embargo, en términos generales, el índice ha aumentado de 50.30 para 1990 a 67.01 para 2008; lo cual significaría que la posición competitiva de El Salvador se ha deteriorado. Eso se constata, además, con el examen del índice de CLUR relativos de El Salvador en comparación con Estados Unidos, el cual presenta una evolución creciente.

Sin embargo, para analizar más de cerca las causas del deterioro de la posición competitiva de El Salvador en relación a Estados Unidos, será necesario desagregar los índices de CLUR en sus componentes: índices de productividad y de salarios reales. El Gráfico 6 muestra la evolución de cada uno de estos índices tanto para El Salvador como para Estados Unidos. Como puede verse la disminución del índice de CLUR de los Estados Unidos es consecuencia de un aumento sistemático de la productividad laboral en el sector manufacturero, aunado a una casi estacionariedad de los salarios reales. Por el contrario, el aumento del índice de CLUR en El Salvador tiene a la base el comportamiento errático de los índices de salario y de productividad. En cuanto a los salarios reales, estos han tendido a aumentar aunque en términos pocos significativos al igual que la productividad; no obstante, el aumento en ésta última ha sido aún menor.

De hecho, al comparar los saldos comerciales del sector manufacturero con la evolución de los CLUR relativos se observa claramente que ha habido una relación inversa: mientras que los índices CLUR relativos han venido aumentando sistemáticamente en todo el periodo estudiado, los saldos de balanza comercial manufacturera entre El Salvador y Estados Unidos han tendido a profundizar su régimen deficitario, lo cual corrobora la hipótesis de nuestro trabajo.

Las políticas de apertura económica llevadas a cabo al despuntar la década de los noventa –apuntaladas principalmente por los Programas de Ajuste Estructural y de Estabilización Económica-, significaron un proceso de apertura unilateral, basado en la reducción continuada de los aranceles. A pesar de que dichos programas tenían como finalidad “la viabilidad de la balanza de pagos y la reducción paulatina de la pobreza”[7], las políticas ejecutadas tuvieron efectos negativos sobre los flujos de comercio internacional, sobre el panorama macroeconómico interno y sobre las condiciones de vida de las personas.

De hecho, es bajo la lógica de los PAE-PEE que se implementa la “flexibilización del mercado laboral”, lo que lleva a la disminución de los salarios reales. Ello buscaba elevar la competitividad de la economía salvadoreña. Sin embargo, la disminución de la productividad fue mayor, teniendo así un efecto negativo sobre la posición competitiva de la economía salvadoreña y en específico del sector manufactura[8]. De hecho, es en este periodo (1990 – 1996) que los saldos comerciales comienzan a disminuir de forma más acentuada.

Un segundo periodo puede caracterizarse alrededor de 1996 – 2000. En este periodo puede observarse cierta estabilidad en los saldos comerciales que tal vez puede ser explicado por la fase recesiva en que se encontraba la economía salvadoreña y que no posibilitó la entrada de mayores montos de importación.

Un tercer período, que va desde 2001 a 2008, tiene a la base los procesos de dolarización (2001) y de ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (2006). En este período se vuelven a dinamizar los flujos comerciales pero con un saldo negativo para El Salvador. De hecho, a partir de 2005 – 2006, los saldos comerciales –deficitarios- tienen tasas de crecimiento mayores a las de todo el periodo. Obviamente, esto es resultado de la liberalización que supuso el TLC en condiciones de desventaja para El Salvador, cuyos índices CLUR muestran claramente su baja competitividad.

El Salvador - Centroamérica.

En el caso de la competitividad de El Salvador analizada a través del comportamiento de los CLUR de éste con los países de Centroamérica, se muestra una tendencia decreciente frente a sus principales socios comerciales centroamericanos. Al comparar estos resultados con las balanzas comerciales manufactureras de los países analizados resultan concordantes ambas tendencias, a excepción de Nicaragua que es el único país con el que se posee un superávit comercial en manufacturas.

No obstante, El Salvador presenta una pérdida de competitividad. En este caso, una posible explicación de dicho comportamiento es el hecho de que Nicaragua posee una productividad decreciente respecto a El Salvador, ya que en los últimos 8 años Nicaragua presenta una disminución de la productividad en el sector manufacturero mientras que El Salvador sigue un comportamiento a la alza (este representa el único valor atípico en la comprobación de nuestra hipótesis).

Además, la pérdida de competitividad que presenta El Salvador se debe al comportamiento de los índices salariales, ya que los países centroamericanos presentan un comportamiento decreciente en todo el periodo, mientras que a partir del año 2000 El Salvador presenta un comportamiento casi constante, lo que implica que los CLURS de los demás países disminuyan y por consiguiente su capacidad competitiva sea mayor que la de El Salvador.

Una explicación de la pérdida de competitividad fuera del marco de los CLURs sería que las políticas comerciales que ha ejecutado El Salvador no han sido enfocadas al desarrollo de las capacidades productivas del sector manufacturero, sino más bien han sido orientadas a un proceso de desgravación arancelaria como producto de la creación de una ley de zonas francas y recintos fiscales, lo que provoca que el país quede vulnerable ante la presencia de competidores externos y por tanto pierda competitividad.

Otro punto importante es el comparativo de los CLUR individuales de cada país. En éste se refleja que El Salvador ha permanecido más o menos constante a lo largo del periodo de 1990 – 2008, mientras que los demás países centroamericanos han mostrado una tendencia a disminuir considerablemente sus CLURs, lo que implica que la brecha existente entre los países centroamericanos y El Salvador disminuya y, por consiguiente, conlleve a la pérdida de competitividad.


Conclusiones

1. Del análisis de costos laborales unitarios reales se infiere que la competitividad del sector manufacturero salvadoreño ha venido deteriorándose de forma sistemática en relación con el mismo sector de la economía estadounidense. Dicho deterioro es resultado de las políticas económicas internas que han venido implementándose, pero también es consecuencia de una inserción a la economía mundial en condiciones de desigualdad estructural. Por ejemplo, el TLC con Estados Unidos, vino a reforzar las condiciones de baja competitividad en las que fue implementado. Con esto, se cuestiona la sostenibilidad del modelo basado en la liberalización desigual, tanto más cuanto que el deterioro de la competitividad significa una profundización en el régimen deficitario de la balanza comercial. El hecho de que los capitales reguladores a escala mundial no sean los salvadoreños significa que la rentabilidad de las empresas salvadoreñas tienda a la baja y que, por tanto, se fortalezcan las posibilidades de una centralización de capital a nivel internacional entre El Salvador-Estados Unidos.

2. De igual manera, El Salvador se ha vuelto menos competitivo en el sector manufacturero con respecto a sus socios comerciales centroamericanos, lo cual se refleja en los saldos comerciales de dicho sector; a excepción de Nicaragua, con el que aun posee ventaja. El declive se debe a dos razones: la primera, es la estructura de salarios que El Salvador ha mantenido de forma constante en el último periodo, en segundo lugar, por la productividad que no ha presentado un aumento significativo en los últimos años.

3. En forma general, la disminución de la competitividad del sector manufacturero salvadoreño en relación al mismo sector tanto de Estados Unidos como de Guatemala, Nicaragua y Costa Rica, se explica por dos factores: en primer lugar, un comportamiento pírricamente creciente de los salarios reales manufactureros en El Salvador combinado con un decrecimiento en los salarios reales de los competidores centroamericanos y una casi estacionariedad de los salarios estadounidenses; en segundo lugar, una productividad que crece poco; por lo que puede decirse que la estrategia competitiva de las empresas manufactureras de El Salvador ha consistido en mantener unos salarios reales bajos y poco crecientes, combinado con la falta de esfuerzos por incrementar el crecimiento de la productividad.

Aunado a lo anterior, y no menos importante es el hecho de que las políticas económicas en materia de comercio internacional aplicadas por los gobiernos salvadoreños han incidido negativamente en el desempeño competitivo del sector manufacturero interno; dichas políticas se han ejecutado sin preparar previamente a los sectores nacionales para competir en marcos desregulados y con competidores aventajados.


Referencias

Bibliografía

· Góchez Sevilla, Roberto. Evolución de los flujos comerciales de El Salvador – Estados Unidos antes y después del CAFTA. 2008.

· Góchez Sevilla, Roberto; Montesinos, Mario. Salarios y Productividad. ECA. 1995

· Guerrero, Diego. Competitividad: Teoría y Política. 1995.

· Martínez Peinado y Vidal Villa. Economía Mundial.

· Martínez Ramos, Gerson Eli; Valencia Jiménez, Denis Salvador. Evaluación del comercio México-El Salvador a partir del Tratado de Libre Comercio México-Triángulo Norte. UCA, 2005.

· Shaikh, Anwar. Competition and exchange rates: Theory and empirical evidence. 1991

· Shaikh, Anwar. Los tipos de cambio reales y los movimientos internacionales de capital.

· Shaikh, Anwar. Valor, acumulación y crisis. 1990.

Sitios Web:

· Alan Heston, Robert Summers and Bettina Aten, Penn World Table Version 6.2, Center for International Comparisons of Production, Income and Prices at the University of Pennsylvania, September 2006. http://pwt.econ.upenn.edu/php_site/pwt62/pwt62_form.php

· Banco de datos de comercio exterior de la CEPAL:

http://websie.eclac.cl/badecel/default.asp

· Dataquery del Banco Mundial.

http://ddp-ext.worldbank.org/ext/DDPQQ/member.do?method=getMembers&userid=1&queryId=135

· Estadísticas laborales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) http://laborsta.ilo.org/default_S.html

· Sección de Estadísticas e Indicadores Económicos de la CEPAL en el área de Cuentas Nacionales. http://websie.eclac.cl/sisgen/ConsultaIntegrada.asp?idAplicacion=6&idTema=131&idioma=e

· World Development Indicators; Noviembre de 2009: http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/DATASTATISTICS/0,,contentMDK:21725423~pagePK:64133150~piPK:64133175~theSitePK:239419,00.html



[1] Hay que recordar que el enfoque marxista se basa en la teoría del valor-trabajo, según la cual el valor de una mercancía está determinada por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla.

[2] Ver Shaikh, Anwar: Los tipos de cambio reales y los movimientos internacionales de capital. Guerrero, Diego: Competitividad: Teoría y política.

[3] Martínez Peinado y Vidal Villa. Economía Mundial. Capítulo 4.

[4] Shaikh, Anwar. Ibíd.

[5] Góchez Sevilla, Roberto. Evolución de los flujos comerciales de El Salvador-Estados Unidos antes y después del CAFTA. En: Red Regional de Monitoreo del CAFTA DR, El CAFTA-DR a dos años de su implementación: Algunas implicaciones socioeconómicas.

[6] Góchez Sevilla, Roberto. Ibíd.

[7] Martínez Ramos, Gerson Eli; Valencia Jiménez, Denis Salvador. Evaluación del comercio México-El Salvador a partir del Tratado de Libre Comercio México-Triángulo Norte. UCA, 2005.

[8] Góchez Sevilla, Roberto. Salarios y Productividad. ECA. 1995.

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