martes, 16 de febrero de 2010

Las nenas del grupo caña y la ventaja competitiva

Mientras desayuno acostumbro ver alguna cosa en la T.V.: casi siempre algún capítulo de alguna serie anime prestada. Lo último que estuve viendo fue Peace Maker y algunos capítulos de Samurai X y la película Vampire Hunter D, que me aburrió –no sé por qué.
Hoy, como no tenía nada nuevo, puse la tele local y vi, no sin sorpresa, a las Nenas del Grupo Caña cantando Besito de pilón (cuyo video pueden disfrutar acá). Al parecer el dicho grupo opera igual que el grupo elite del ejército del Rey Jerjes, es decir, los Inmortales: si uno muere, hay otro en reserva para remplazarlo. Es eso o encontraron la fuente de la eterna juventud (digo, es un decir). A diferencia de otros grupos como Algodón, que no dejaron rastro (o tal vez dejaron pero a nadie le interesa), las nenas caña siguen por ahí.
Uno se pregunta si eso no es una innovación, un adelanto y, por tanto, una ventaja. Schumpeter diría que sí, en la medida en que es una innovación de proceso (ni Algodón, vamos). Porter le daría la razón y lo complementaría diciendo que además eso permite una pervivencia de la marca, erigida sobre una renovación continua de los factores que, a pesar de todo, no debilita la organización interna, en lo referente a los procesos de producción, gestión de la calidad, etc.
Pero ¿esa renovación continua no exige unas condiciones específicas de los factores, una abundancia en los recursos, en este caso, de mujeres que fingen cantar y bailar? Podría ser eso, o podría ser lo contrario: que sean escasas y que se vuelva necesaria una creación de factores (sigue hablando Porter), que en este caso se vuelve parte consustancial a la estrategia y a la estructura de la empresa, y no está fuera de ella.
Yo (¿pondría los muebles surrealistas aquí?) dudaría de que pueda volverse una cuestión interna a la empresa; porque la gente que finge bailar y cantar abunda (se pueden consultar en internet algunos catálogos, como éste, éste o éste, por ejemplo). No creo que haya escasez sino que son abundantes: hay un ejército industrial de reserva. Un ejército de nenas caña.
Esto no se ha dado en ningún lugar del mundo. Pensemos: si así fuera John Coltrane o Mayhem seguirían dando conciertos o quemando iglesias, Michael Jackson hubiera completado su gira y Nirvana hubiera superado el Nervermind (no existirían los Foo Fighters).
Entonces, por supuesto que El Salvador tiene ventaja competitiva en algunas cosas. Manuel Enrique Hinds se había olvidado de esto. Ojalá le sirva para la próxima Guía Para Invertir en el País. Tal vez para el ADA.

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