jueves, 11 de febrero de 2010

Notas

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El hombre estaría mejor como un animal. Como un autómata. Pensar duele. Y la pregunta no es si vamos o venimos, sino ¿hacia dónde?


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¿Acaso Mersault no es, por necesidad lógica, un Pantagruel breve y soñado?


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Escuchado en los alrededores de la facultad de economía: “Un día la vida te va a sorprender y vas a ver que ya no sos tan pendejo”.


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Ella depositó su mano en la brisa de mayo.

Fue una voz al costado de mis arterias.

Aunque no recuerde ahora su vuelo de humo suave.

Aunque no piense ya en sus secretos y salivas.

Yo, que vendí mi alma por su ombligo,

que empeñé mi gloria por su pintalabios,

he propuesto el hueco de su oreja como habitación de mi sangre.


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El problema de la economía no es de método. Es de objetivo, de aspiración. La separación de lo económico como aspecto separado de lo humano ha derivado en la cosificación de la ciencia, en la búsqueda de paradigmas insustanciales. Sí, dicha separación bien puede realizarse como precepto analítico, pero nada más. Luego hay que volver a la humanidad del hombre, a su necesidad de ser.

La economía es un medio, no es un fin en si misma.



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Aujourd’hui je parle sur la vie et l’espoir. Aujourd’hui je regarde la lumière de l’homme, les nuages, tes rêves.

Et je pleure. Pour quoi ?


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La única forma de ser un marxista decente es ser un indecente marxista. Es despertar a Marx a patadas.

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