jueves, 8 de diciembre de 2011

Algunas palabras sobre la exclusión de la juventud: Ley de primer empleo, flexibilidad laboral, enajenación

Hemos sostenido que la exclusión de la juventud se configura como una cuestión estructural y que por tanto la integración de la juventud en la vida social implica la desestructuración de factores sistémicos. Esto se realiza teniendo a la base la consideración de que los efectos sobre grupos específicos pasan por ser efectos que primero inciden sobre el común de la sociedad.

En este sentido, la exclusión de la juventud presupone que existen elementos que fomentan y solidifican la exclusión de la población en general; esta exclusión “sistémica” tiene a la base la conjunción de un ramo de políticas que directa o indirectamente inciden negativamente en el acceso que la población tienen a bienes, servicios, empleo y factores productivos. Un ejemplo claro se observa en el campo laboral, donde miles de jóvenes se ven enfrentados a la ausencia de empleo y, tanto más, de empleo con salarios y condiciones dignas de trabajo, sin la posibilidad tampoco de incorporarse al aparato productivo a través de una producción por cuenta propia enmarcada en una lógica distinta al ansia de lucro.

Mediáticamente, la exclusión de la juventud ha sido mal planteada. Siendo un país joven –el 59.0% de la población era, para 2009, menor de 30 años según información de DIGESTYC-, resulta obvio que al principal grupo que afecte el desempleo, entre otros fenómenos, sean los y las jóvenes. Pero eso no es todo: la fase neoliberal del capitalismo, caracterizada por la desvalorización de la fuerza de trabajo, ha llevado a que la fuerza de trabajo joven se inserte en los mercados laborales de todo el mundo, en situación de desventaja respecto de la fuerza de trabajo “madura”, que se insertó en puestos de trabajo antes del auge neoliberal.

En ese sentido, la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) propuso a finales del mes pasado, una propuesta de ley para el fomento del primer empleo, destinada a impulsar el empleo de la juventud. Dicha propuesta, denominada “Ley para el fomento del empleo de jóvenes en contratos de primera inserción”, constituye un abrelatas para las obligaciones fiscales de los empresarios.

Entre otras cosas, la propuesta plantea “incentivos fiscales” para las empresas que contraten jóvenes, como la deducción del impuesto sobre la renta por los salarios y prestaciones laborales [1]. En el escenario de crisis fiscal que vive nuestro país, la deducción de impuestos supondría una reducción del margen de maniobra del sector público, con lo cual el Estado perdería la capacidad de incidir sustantivamente en el aumento del empleo gestionando adecuadamente los mecanismos de la política económica.

Pero además, la propuesta obvia la regulación de los términos contractuales que mediarán la inserción laboral de los jóvenes (plazos y estabilidad, salarios, condiciones de trabajo, entre otros). Bajo este prisma, la empresa podría aumentar la magnitud de la masa trabajadora efectivamente empleada, pero en condiciones que únicamente favorecen al empresariado debido a que permite rentabilizar las inversiones a base de la desvalorización neta de la fuerza de trabajo (“extracción de plusvalía absoluta”, en lenguaje de la economía marxista).

El artículo 10 de dicho anteproyecto de ley sostiene que “los empleadores […] podrán deducir del pago del impuesto sobre la renta […] los salarios básicos y demás prestaciones laborales pecuniarias y de seguridad social, que cancelaren a cada trabajador que hubiese prestado sus servicios en cumplimiento de un contrato de primer empleo, durante el período fiscal en curso”[2].

Además de las deducciones fiscales, esta propuesta deja las puertas abiertas para acentuar la flexibilidad laboral. El incentivo de los empresarios es que en cada periodo fiscal se contrate más personal en primer empleo, lo cual les significará beneficios fiscales; pero en una situación en que las empresas no expandan su capacidad productiva –en que no se amplíen las posibilidades de producción y prestación de bienes y servicios-, las empresas pueden alcanzar los mismos beneficios contratando personal nuevo en sustitución del contratado un año anterior, cosa que no está regulada por la Ley.

La desconexión entre las políticas y programas “sectoriales”, focalizadas (como los intentos de instaurar una política agropecuaria, algunos insumos sobre políticas de niñez y de juventud, entre otras) y las políticas macro, globales, es lo que no permite abrir los pocos espacios posibles en el marco del sistema. De hecho, se gestiona empleo sin considerar las condiciones precarias de dichas plazas, tanto en salarios como en condiciones de trabajo;sin considerar que a pesar del fomento del emprendedurismo –hay quien lo considera una forma de empleo, sin considerar la situación de subsunción a la que da origen- las pequeñas empresas se ven enfrentadas a la competencia extranjera dada la liberalización y apertura de la economía; sin tener en cuenta que las actividades productivas, para potenciar el desarrollo, deben pasar por el filtro de lo sustentable y liberador.

La enajenación es un concepto clave para la dominación. En el actual estado de cosas, muchos jóvenes carecen de la conciencia de que su situación de exclusión debe resolverse a través de reformas estructurales que coincidan con la transformación sistémica. El papel que juegan las estructuras mediáticas en la promoción de una falsa conciencia, que victimiza a las y los jóvenes y supone que la exclusión es sólo coyuntural, no ligada a la naturaleza inherente del sistema. Esta situación lleva a que desde la misma juventud no se proponga de forma consecuente con las necesidades que ella misma tiene.

Así por ejemplo, algunos sectores de la juventud han llegado a proponer la creación de un fideicomiso exento de impuestos, voluntariamente aportado por las gremiales empresariales, que tuviera como objetivo fomentar el emprendedurismo [3], es decir, empresas que ayudan a formar su propia competencia. Parecería que no existe conciencia de que ello prefigura una contradicción en sus términos. Asumiremos, dada la ausencia de pruebas, que es ingenuidad, inocencia.

Notas:

[1] El diario de hoy. Agosto, 2011 “ASI propone ley para primer empleo”. Nota en: http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_completa.asp?idCat=6374&idArt=6137377.

[2] Asociación Salvadoreña de Industriales. Agosto, 2011. Comunicado de prensa. Nota en: http://www.industriaelsalvador.com/index.php?option=com_content&view=article&id=239:ley-para-el-fomento-del-empleo-de-jovenes-en-contratos-de-primera-insercion&catid=2:noticias&Itemid=32. El subrayado es nuestro.

[3] Mediolleno. Acta de propuestas de Mediollénate 2011. Agosto, 2011. Pág. 8. Versión digital disponible en: http://mediolleno.com.sv/descargas/acta.pdf.

2 comentarios:

Presidencia ASI dijo...

Creo que usted no ha hecho bien su tarea de investigación y maliciosamente pretende desacreditar a la ASI.

La fracción parlamentaria del FMLN fue la primera en proponer una Ley de Primer Empleo, la cual quedo documentada como expediente 1822-10-2008-1 de la Comisión de Trabajo de la Asamblea Legislativa, y la cual en su art 16 proponía deducir directamente del impuesto calculado, los salarios y prestaciones pagadas bajo la modalidad de primer empleo.

La fracción parlamentaria de ARENA luego presentó una iniciativa similar, bajo expediente 1822-10-2008-2 la cual también contenía incentivos fiscales.

Más recientemente GANA presentó una iniciativa muy parecida y por ultimo el CD presentó otra.

En la ASI consolidamos las cuatro iniciativas en una sola propuesta más integral, en la cual limitamos los incentivos para garantizar la apertura de plazas nuevas y por plazos permanentes.

Claramente nuestra propuesta establece que toda plaza debe regularse de acuerdo al Código de Trabajo y salarios mínimos vigentes. Incluso a los menores de edad se les limita los horarios, nocturnidad, y peligrosidad de las labores.

La ASI no tiene facultad de iniciativa de ley. Solo el Ejecutivo y los diputados. Nuestra propuesta va dirigida a la Comisión de Trabajo para facilitar la discusión de los 4 proyectos de ley presentados por los diferentes partidos.

Sus argumentos sobre política fiscal no consideran que el fisco actualmente NO percibe impuestos por esas plazas que no existen. Por lo tanto el fisco, al otorgar estos incentivos fiscales, estaría sacrificando un ingreso futuro que hoy por hoy no tiene, y no va a tener si no generamos esos empleos, pero a cambio, estaría permitiendo la creación de nuevos puestos de trabajo que reactivan la economía y que a su vez si le permiten al Estado percibir mas impuestos.

Le invitamos cordialmente a acercarse a la ASI para discutir nuestra propuesta y comprender mejor que solo generando empleos podemos lograr el desarrollo económico y social que todos anhelamos.


Javier Ernesto Siman
Presidente,
ASOCIACION SALVADOREÑA DE INDUSTRIALES (ASI)

Alberto Quiñónez dijo...

He respondido a su comentario en una entrada independiente. Lo hice así por la extensión de la respuesta y por el hecho de que tocaba muchas cosas.
La entrada puede verla antecediendo a la presente.